Alemania bloqueó la compra del 80% de Zippel por parte de la naviera estatal china COSCO al considerar que la operación pondría en riesgo las cadenas de suministro alemanas y de la Unión Europea, una decisión que puede aumentar el control sobre la expansión de firmas logísticas chinas como Speedaf dentro del mercado comunitario.
La compañía emergente Speedaf, respaldada por el gigante chino de paquetería ZTO Express, desarrolla una red en Suiza y busca contratar personal para nuevas operaciones en Dublín. Esa presencia le daría acceso directo a los 27 países de la Unión Europea, aunque Suiza no integra el bloque y sí participa en el mercado único europeo.
La empresa opera en más de 30 países y transporta principalmente paquetes de las plataformas chinas de comercio electrónico Shein, Temu y AliExpress. Los gobiernos europeos también procuran imponer barreras a esas compañías, según Nikkei Asia.
La adquisición de Zippel por COSCO generó preocupación por la función de la empresa alemana en el traslado de equipamiento militar hacia la frontera oriental europea, un punto considerado estratégico ante un eventual conflicto de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
Christoph Tripp, profesor de logística de distribución y comercio minorista de la Universidad Técnica de Núremberg, sostuvo que el control europeo de las inversiones chinas en logística y comercio electrónico se ha vuelto "más sistemático, más coherente y más motivado por la política de seguridad".
El académico advirtió que la estrategia de Speedaf podría encontrar resistencia si la compañía amplía sus actividades más allá de los servicios de mensajería, envíos urgentes y paquetería hacia cadenas de suministro sensibles al tiempo.
COSCO ya es observada con recelo en Europa por sus participaciones y capacidades en terminales de contenedores ubicadas en centros estratégicos, incluido el puerto griego de El Pireo. En 2023, el Gobierno alemán intervino en su intento de adquirir el 35% de la terminal de contenedores Tollerort, en Hamburgo, y redujo la participación autorizada al 24,9% para impedir que obtuviera control estratégico u operativo.
"El movimiento de COSCO implica más que una inversión: entraña acceso a datos operativos, flujos de transporte e infraestructura crítica", afirmó Tripp sobre el caso Zippel. "En conjunto, estos hechos demuestran hasta qué punto la logística está integrada en la política económica exterior de China".
Cainiao, la división logística de Alibaba, y JD Logistics, una unidad de JD.com, ya cuentan con redes extensas en Europa. Cainiao opera un centro inteligente en el aeropuerto de Lieja, Bélgica, y administra más de 28 almacenes en el continente.
Entre sus aperturas recientes figuran instalaciones logísticas en Daventry, Reino Unido; París; Madrid; y Rokitno, en Polonia. JD.com, por su parte, cuenta con más de 60 almacenes y depósitos europeos y lanzó este año un servicio de entregas urgentes con distribución el mismo día o al día siguiente en grandes ciudades.
SF Express y Zongteng Group también tienen presencia en Europa. Ninguna de las empresas chinas consultadas respondió a las solicitudes de comentarios del medio.
La presión sobre esas operaciones coincide con un deterioro de las relaciones comerciales entre Bruselas y Pekín. Los líderes de Alemania y Francia, las dos mayores economías de la Unión Europea, enviaron esta semana una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para pedir medidas comerciales más firmes que protejan a sus sectores industriales frente a subsidios desleales y prácticas de venta por debajo del costo.
China había rechazado previamente esas acusaciones y las calificó como proteccionismo. El comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, Maros Sefcovic, se encontraba en Pekín para reunirse el jueves y el viernes con el ministro de Comercio chino, Wang Wentao, con el sector de los vehículos eléctricos y el déficit comercial diario del bloque con China, superior a USD 1.000 millones, entre los asuntos previstos.
Las autoridades y analistas europeos temen que China vincule sus productos subsidiados y su exceso de capacidad industrial con la expansión de sus redes logísticas para debilitar la economía europea y ampliar su poder exterior.
Roderich Kiesewetter, legislador de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania y exoficial de alto rango de las fuerzas armadas, consideró que esa dinámica forma parte de la estrategia comercial china contra Europa y de su política de "doble circulación". "China busca independizarse de las sanciones y, al mismo tiempo, aprovechar esos mercados de exportación para hacer que otros países dependan de productos chinos", afirmó.
También existe la sospecha de que Pekín podría ordenar a sus compañías logísticas que suspendan toda actividad en Europa ante una crisis en torno a Taiwán. Esa interrupción podría paralizar parte de la actividad económica y limitar la capacidad de los gobiernos europeos para asistir rápidamente a la isla.
"El impacto sobre la economía europea sería grave; también perjudicaría a China, pero el control de las rutas marítimas, la construcción naval y los ferrocarriles genera capacidad de presión", explicó Stephan Wagner, profesor de gestión de cadenas de suministro de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich.
Wagner añadió que las alternativas europeas difícilmente podrían sustituir con rapidez las operaciones chinas, ya que compañías como la alemana DHL dependen de capacidad marítima mundial en vez de poseer sus propios barcos.
Benedetta Girardi, coordinadora del programa Indopacífico del Centro de Estudios Estratégicos de La Haya, reclamó a los responsables políticos un inventario completo de las dependencias críticas en logística. "Carecemos de una visión integral de rutas específicas, almacenes, centros de distribución, puertos o sistemas de datos, y por tanto de los lugares donde existen alternativas capaces de reemplazar rápidamente los recursos chinos", señaló.